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Caminamos por una calle, tú en dirección a tu casa, ¿yo?, tan solo camino a tu lado, pienso para mis adentros, que solo te acompañare a la esquina, y al llegar a ella, me prometo regresar en la siguiente esquina  ¿pero como dejarte ir?, así que decido acompañarte a tu casa, escapando del trabajo con el nervio de que nadie vea que me he salido de ahí, alargamos la platica, algo acerca del cine, películas cursis y cosas así, me cuentas que obligaste a tu papá a acompañarte a ver una película animada para niños, me haces reír, imagino la escena y a tu papá sin otro remedio más que chutarse la película contigo, y es que algo tienen tus ojos, un brillo especial que hace difícil decirte que no, y cuando pones esa cara de puchero y abres los ojos aun más, la verdad es que es imposible negarte algo… Lo sé por experiencia.

Caminamos y pasamos otra esquina, damos un giro a la derecha, intentas cruzar la calle y te detengo del brazo, viene un carro que no habías visto; continuas la platica me cuentas las ganas que tienes de acabar tus dos carreras, la de arte dramático y la de comunicación, la primera la has dejado por el momento, como siempre el dinero no es suficiente, hablas y sonríes acerca de las teorías, de lo mucho que te gusta esa carrera, de lo que es para ti estar en un escenario, de tu inseguridades ante otras compañeras más estudiadas, me cuentas un poco de lo que has hecho como actriz.

Llegamos a otra esquina y damos vuelta a la izquierda, hay una iglesia a la mitad de la calle, jamas la había visto, tan sólo atino a mirar para arriba, saludas a una señora que esta sentada afuera de la iglesia, ella te responde el saludo

– Adiós muñequita hermosa.

Y de repente se dirige a mi:                                                                                                                          -Cuídala mucho, porque esta hermosa- me dice

-Así lo haré – le contesto                                                                                                                               -Eres muy afortunado de ir con ella, siempre va sola- me dice.

– Sí se que soy muy afortunado- atino a contestar y dentro de mí reconozco ese sentimiento de que efectivamente me siento el más afortunado al ir a tu lado.

No te pones roja, pero siento como te has apenado o incomodado un poco, y la señora remata diciendo:

-Hacen bonita pareja.

Y yo sólo pienso que sí, efectivamente hacemos bonita pareja y sonrío como un tonto, tu tratas de retomar la platica, pero no recuerdas en que punto nos quedamos.

Llegamos a la ultima esquina y así a sólo unos pasos dados, llegamos a tu casa, es momento de despedirnos y yo no quiero, pero es lo único que queda por hacer, me preguntas si se como regresar, por suerte me ubico bien y te respondo que si, te digo el camino que tomare de regreso, y en mi mente me pregunto ¿porque me trajiste por un camino mas largo, cuando pudimos ir por un camino más corto?, me hubiera gustado tomar tu mano, durante todo el trayecto, pero eso no paso, tal vez era algo pronto para intentar hacerlo, si e de confesarlo me pones nervioso, pero disfrute cada paso dado a tu lado y me sentí tan feliz que sentía que flotaba de regreso al trabajo.

Trópico de Piscis 1

¿Qué lugar ocupa en mis recuerdos el lugar que te rodea mientras te miro?,  ¿sigues existiendo cuando ya no estas?, desentraño estos pensamientos mientras fumo un cigarro, tu ausencia se hace más y más presente mientras pasan los días, a veces escapo de ti entre las lineas que leo en cualquier libro, bueno no, tiene que ser un buen libro, sino ocupas los personajes principales y antagónicos, pareciera que nublas todo a mi alrededor y tengo que pensar en ti, me dueles como algo que fue arrancado de mi y que sólo yo, se que tuve.

Acaso escapas de mi, o es solo que lo cotidiano te absorbe de tal mañera que no hay espacio para mi en tu tiempo, sería todo un detalle por tu parte esclarecer esto, aun cuando te veo a veces parece, que estas en otro lado, en otro momento. Dirían los Stones “Baby, you´re out of time”, a veces te pierdes entre guiones, personajes, trabajos, llamadas, sucumbes ante el anhelante mañana, cuando hoy todavía es hoy.

¿Te sufro?… ¡porqué quiero!, y eso lo sé bien, pero también es más la felicidad que causas en mi, desde la primera ve que te vi, sabia que podrías romper mi corazón, aun no lo haces, parece que de alguna manera cuidas de no hacerlo, pero se que la amenaza es latente, no sé tal vez eso le añade un toque especial a toda la ecuación. A veces hasta un canalla como yo merece sufrir, la vida es rara, dicen que te da lo que pides y es por eso que debes de tener cuidado con lo que pides.

Te mentiría al decirte que el tiempo se detiene cuando te veo o estoy contigo, al contrario el tiempo parece un suspiro, de repente estas y cuando me doy cuenta desapareciste, persiguiendo algún personaje que pueda despertar tu interés dramático. ¿Que es esa luz que te rodea?  y que pareciera no puedo borrar de mi, algo tienes que pareciera estoy buscando, cuando voy a dormir pienso en ti, en sueños apareces, y cuando despierto eres mi primer pensamiento, ¿estaré enfermo de ti?.

No quiero forzar nada, ya no, estoy en esa pequeña isla desahuciado, me se perdido, agotado, tal vez podría hacer muchas cosas, pero no quiero, me gustaría que un beso tuyo fuera el antídoto a todo, tengo miedo de atraparte y que en un parpadeo desaparezcas, es por eso que no quiero forzar nada, que la vida nos sorprenda si es que esto está destinado a ser.

“Te busco sin verte, a tientas en el paisaje, estoy quebrado, trato de alcanzar un gesto tuyo, una mirada. Tu imagen huye… Estoy buscando tu sabor.”

Who the Fuck are you?

En la cosmogonía del Rock and Roll, algunas deidades primigenias no tienen el peso suficiente de ser reconocidos por las masas, al no ser tan populares como los dioses arquetipicos, tal es el caso de The Who una banda de bestias que allá por los sesentas vinieron a interrumpir la escena del flower power, con sus guitarrazos y su sonido estruendoso, dándole así dolores de cabeza a los pobres hippies que solo buscaban la paz, el amor y la buena onda, en ellos encontraban a 4 bestias violentas que rompían sus instrumentos a la menor provocación y que así abrirían las puertas a la escuela de lo que después conoceríamos como el Punk.

Que Roger Waters ni que la chingada… Años de larga espera por ver a este cuarteto que con el tiempo se volvió un duó, los caídos John Entwistle y Keith Moon, son recordados en las pantallas, mientras que las dos bestias sobrevivientes vierten sobre la audiencia su sonido característico, Rock del bueno, de ese que en acetato suena delicioso y en vivo hace vibrar cada célula del cuerpo. Sin ningún error ni pifia por delante, Pete Townshend toca su guitarra de manera virtuosa, realizando su ya patentada hélice de helicóptero, sin llevarse de por medio ninguna cuerda de su Fender, mientras hace de segunda voz a un Roger Daltrey que tal vez no conserva esa potencia, pero que aun deja su resto en cada canción, mientras que el virtuoso Townshend requintea, Daltrey hace girar su micrófono Shure por los aires (es la puta experiencia verlo), como en las épocas de la isla de Wight.

El set list lo esperado, sin sorpresas, lo que tenían que tocar. My Generation, The Who Sell Out, Tommy, Who Are You, Face Dances, It’s Hard, Who’sNext y Quadrophenia, fueron los álbumes convocados en un concierto que paso del Rock británico a las mini operas y a su vez a la psicodélia, música que en todo momento estuvo en los máximos decibeles, solo bajando la velocidad como un pequeño respiro al tocar “Love Reign Over Me”, para inmediatamente volver a apretar el acelerador, deleitando a la audiencia de multi edades que se congrego en esa cúpula para adorar a esas bestias arquetipicas,  que se fueron del escenario con una amplia sonrisa en la boca y como una buena amante casual, sin ninguna promesa de regresar algún día. Pero todos los ahí reunidos nos dimos por bien servidos a sabiendas que vimos algo irrepetible, una experiencia que solo el Rock & Roll te puede regalar.

Trópico de Piscis

El primer encuentro es probablemente el mas extraño y el mas enigmático, el que está lleno de misterio; no recuerdo que mes era, ni que fecha, ya tiene unos años que no se me dan bien las fechas, lo que si recuerdo es que era un sábado aun demasiado temprano para que mi consciencia estuviera despierta, mi compañero y yo salíamos en busca de los primeros alimentos que le diera un poco de cordura al estar un sábado por la mañana en el trabajo, la idea de unos chilaquiles era lo idóneo para acabar de aterrizar en la realidad mundana del mundo laboral sabatino. Caminaba por ese pasillo largo (que rodea la casco que alguna vez dicen, fue un bunker nazi y que ahora funge como biblioteca y es patrimonio nacional), en dirección a la salida que también es entrada principal. Fue en ese momento que la vi: naturalmente bella, delgada, de cabello largo de un rubio que tal vez no debió de ser tan rubio, jeans, botas, chamarra de mezclilla y mochila al hombro, de rasgos finos, nariz y labios delgados con unos ojos para desvanecerse en ellos y volver a materializarte como alguien totalmente nuevo, mágicamente hermosa; venía caminando en dirección opuesta a mi, con ese distintivo caminar que tienen las mujeres hermosas, empoderadas, seguras de ellas y de lo que traen puesto, a sabiendas que varios ojos posan sus miradas en ellas; los míos no fueron la excepción y por una fracción de segundo nuestros ojos se miraron, comprendiendo internamente las capacidades cósmicas y las posibilidades cuánticas en ese primer y casual contacto visual, donde se puede abrir una ventana de posibilidades infinitas… “Química ocular” así lo llamaba un maestro en la universidad, esa química que dispara sustancias parecidas a las drogas en tu cerebro y donde quedas enganchado como pendejo a la pupila de la otra persona. Ese sublime momento en el que te das cuenta que estas jodido… jodidamente, jodido. Una leve sonrisa aparece en sus labios y el tiempo se distorsiona, se dobla, se expande, se detiene y a su vez se acelera. ¿que hay de cierto en esto?, no lo sé… más bien parece un truco de mi mente que quiere conservar este momento, enmarcarlo y ponerlo en un lugar donde se vea claro y preciso en mi palacio mental, acaso internamente ¿sé algo que aun desconozco?. Al día puede que veamos a centenares de personas, al mes miles, y así podemos seguir con las posibilidades matemáticas, tal vez, ni siquiera recordemos la primera ves que vimos a nuestro mejor amigo o al primer profesor que nos dio clases en la universidad, entonces: ¿porque recordar el preciso instante en que ella apareció en mi vida ya que en ese momento no significaba nada para mi? ¿Sería tal vez que el destino había hecho su primera jugada? O sólo era el momento perfecto que Lou Reed lo describiría maravillosamente en esa canción que dice “This Magic Moment”.

En un breve instante, en un parpadeo, el tiempo continua, las interrogantes aparecen ¿Quien es?, ¿Cómo se llama?, ¿Que estudia?, ante estos cuestionamientos, tan sólo dos cosas para mí son seguras, la primera: No sé cómo pero la voy a conocer y voy a salir con ella, la segunda: Esa mujer puede y seguramente me romperá el corazón.

Entendiendo que estoy realmente jodido, en una desventaja tácita desde aun antes de empezar, ya que me e quedado enganchado a una mujer hermosamente desconocida, me como mis chilaquiles verdes y espero la puta y esperanzadora siguiente jugada del destino, anhelando verla nuevamente por casualidad, mientras esos 10 segundos de película mental se sigue rebobinando y proyectando en mi cabeza.

Ring the bells

En todo momento de la vida, establecemos lazos sentimentales que no siempre, nos da lo que necesitamos, ni satisface nuestras necesidades, pero nos aferramos a eso como el naufrago al único tablón en medio del mar, pero sólo algunas veces un cambio drástico permite una evolución a otro estado… cuando me dejaste caer, en mi crecieron alas, ahora soy más alto que el cielo, cuando trataste de ahogarme, me salieron branquias y aletas ahora soy más profundo que el mar. Cuando me dejaste morir mi espíritu se volvió libre metáfora extraída de un álbum llamado seven, del grupo James.

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Al final, somos la misma experiencia, nada escapa de la realidad, somos parte de nada y a su vez de todo. Somos nuestra propia experiencia.

Primer Post

Experimentando en lo cotidiano, sin rumbo fijo, navegamos con la clara expectativa de llegar a un oasis, donde el sol no pegue tan fuerte, las olas no sean tan altas y una bella mujer nos de cuidado y vino de sus labios para olvidar la sed.

Es hermoso partir sin decir adiós serena la mirada, firme la voz, si de veras me buscas, me encontrarás, es muy largo el camino para mirar atrás. Qué más da, aquí o allá.